El Círculo Opina: El Círculo, la política y la sociedad civil

La XXIII Reunión Círculo de Economía, celebrada hace unos días bajo el título Economía, Empresa y Política, ha sido un punto de encuentro plural en el que se han analizado algunas de las cuestiones más trascendentes de este inicio de siglo, de la mano de destacados ponentes. Al mismo tiempo, se ha mantenido un debate abierto con nuestros máximos dirigentes políticos, el Presidente del Gobierno y el Presidente de la Generalitat de Catalunya, así como con los respectivos líderes de la oposición.

Las diversas ponencias y debates de las tres Sesiones celebradas nos aportaron elementos de análisis e interpretación de las grandes tendencias que rigen la economía y la gobernabilidad mundial, así como los nuevos parámetros de la empresa española.

El debate político se ha producido en un escenario distinto al de hace un año. Aquélla fue una Reunión muy marcada por la dinámica y crispación política que generó el proceso de reforma del Estatut de Catalunya. Asimismo, la sensación del mundo económico y empresarial catalán ante la acción del Govern de la Generalitat era de desconcierto por la falta de estabilidad y previsibilidad en sus actuaciones. Ello quizás en parte consecuencia de lo trascendente y complejo de dicho proceso de reforma.

Así fue precisamente como el Círculo lo manifestó entonces, con la voluntad de reclamar esa estabilidad y previsibilidad indispensables para la acción económica. Al cabo de un año, la sensación es bien distinta y así lo manifestamos hace pocos días en Sitges, sin perjuicio de que sean muchas las cuestiones de trascendencia que debe abordar el actual Govern, y que han de ser motivo de exigencia por parte de los ciudadanos.

Asimismo, se aprovechó la presencia del Presidente del Gobierno español, para reclamar una apuesta decidida por la educación y la modernización de nuestro marco institucional. Reafirmando su máximo compromiso con alcanzar un nuevo Tratado para la Unión Europea y la mejor fórmula de gestión posible para el Aeropuerto de El Prat. Cuestión, ésta última, en la que seguimos trabajando conjuntamente con otras Entidades.

Por todo ello, el Círculo de Economía deplora las injustificadas y gratuitas declaraciones realizadas por el Presidente del Comité de Gobierno de Unió Democràtica de Catalunya, Josep Antoni Duran i Lleida, acusando al empresariado representado en Sitges de debilidad y sumisión ante el Govern de la Generalitat, vinculando esta carencia de personalidad a la necesidad de las ayudas públicas.

Sorprende este hecho, por cuanto el Círculo -compendio del mundo económico, empresarial, académico y social- tiene sobradamente acreditado ante la sociedad, desde hace medio siglo, que su acción ha venido siempre orientada por los intereses generales, rechazando cualquier trato de favor por parte de los poderes públicos.

Precisamente, uno de los cambios radicales que ha propuesto repetidamente el Círculo -y que ha reiterado nuevamente en Sitges hace pocos días- es acabar con la politización tan excesiva de las Administraciones e Instituciones Públicas que hoy existe, y que conlleva que sus cuadros, supuestamente independientes, provengan de los partidos políticos en el gobierno. Esto ocurre desde hace décadas, y ha sido practicado por los partidos que han ejercido funciones de gobierno, tanto a nivel estatal como autonómico o local, por lo que es desleal e injustificado que una fuerza política se atribuya una virtud inexistente en este ámbito.

Hoy es más urgente que nunca avanzar en esta modernización –una auténtica reforma política hace tiempo pendiente-, y, en especial, en la reforma de los partidos políticos, que deben iniciar de una vez el camino de su democracia interna, la apertura y la transparencia. A estas cuestiones se ha referido repetidamente el Círculo desde hace años, y debe recordarse que es a la clase política a quien legalmente corresponde poder desarrollar estas reformas, sabiendo que a este fin puede contar con el apoyo muy mayoritario de la sociedad española y, evidentemente, del Círculo de Economía.

Junio 2007