Vídeo de la sesión “1968, el año de todas las revueltas”

Afirma Josep Ramoneda que las revueltas del 68 terminan en una derrota inmediata y absoluta en todas partes, pero que esto no quiere decir que no quede nada de ellas. En 1968 se abren puertas que llevarán posteriormente al desarrollo de los derechos civiles individuales. Y las revueltas significarán, también, la irrupción de la juventud como sujeto político, un cuerpo que quiere existir, que quiere reconocimiento. José María Lassalle profundiza en este aspecto clave: de repente los jóvenes dejan la casa y la fábrica y pasan a la universidad, y este paso genera la necesidad de contrastar su experiencia inmediata con la de sus padres. Las estructuras victorianas que aún en los 60 se habían mantenido en el plano de la moral provocan tensiones que se expresan en un sentido romántico que pone en cuestión la autoridad. De Gaulle se convierte, de golpe, en un anciano hablando de democracia a unos jóvenes que se apoderan de la calle. Por su parte Monika Zgustova cuenta su experiencia personal durante la Primavera de Praga, una Primavera que se inicia como una revuelta cultural: uno de los primeros acontecimientos que presagian un cambio en Checoslovaquia fue el permitir una conferencia sobre Kafka, al tiempo que tomaba cada vez más peso todo el movimiento contracultural de origen norteamericano. Porque, como dice Josep Ramoneda, 1968 es una revuelta tanto contra los parámetros del sistema capitalista occidental como los del sistema comunista soviético. Y concluye que el 68 inicia el fin de los regímenes surgidos de la II Guerra Mundial, con la crisis del petróleo de 1973 (fin de los Treinta Gloriosos), la llegada al poder de Margaret Thatcher en 1979 (inicio de la nueva hegemonía conservadora) y la caída del muro de Berlín en 1989 (fin de los regímenes de tipo soviético). Un nuevo ciclo que acabará con la devastadora crisis económica del 2008.